Noticias de Andalucía
25 June, 2007
No estoy del todo convencido pero si que estoy muy cerca de creer que la inteligencia del ser humano es uno de tantos ornamentos. Puede que hayamos sabido darle muchas aplicaciones y que para ser sólo parte del decorado nos haya resultado muy productiva sin embargo más que una ventaja puede que ese sea el mayor inconveniente, el mal uso que hemos hecho de ella. Nos teníamos que haber quedado en la belleza y no que intentamos rentabilizarla creyendo que todo mantendría su sentido.
Hace unos días comencé a leer unas páginas de alguien que escribía con mucha erudición, así por lo menos lo calificó otra persona. Trataba aquel escrito sobre los golosos y comenzaba con una aseveración rotunda. Da igual cual fuese, lo que importa es que nada más leerla y seguir unas pocas líneas más tuve la sensación de que el comienzo podía haber sido ese o cualquier otro. El comienzo era sólo una excusa, podía ser blanco o negro, lo importante en cualquier caso era tomar la decisión y en mitad de todo ese camino poder desplegar las plumas de pavo real.
Lo malo del asunto es que con la inteligencia no sólo sorprendemos sino que cambiamos la vida de los demás. Condicionamos su vida y creamos escenarios completamente distintos a los que cualquier otro puede plantear ya que no existe ninguna persona que no busque descubrirse entre los demás contrastando. Sólo las diferencias hacen posible la existencia.
Mostrarse ante los demás como un pavo real ya de por si puede cambiar las vidas de los que te observan pero nunca tanto como si además tienen que pagar entrada para verte.
Y aquí es donde todo se enreda y donde la gente se pierde. Unos confunden el precio de las entradas con la belleza de la función, otros que no pueden comprarlas consideran con más convicción aún que lo importante debe de ser el dinero y que gracias a él todo es posible y el pavo real termina por hacerse un seguro de sus plumas para garantizar eternamente su belleza.
La belleza ya cotiza en bolsa.
¿Es acaso la belleza un camino a seguir? No puede ser, como mucho podrá ser un alto en el camino, una plaza desde donde detenerse a contemplar, pero no puede ser producto de la toma de decisiones, de planteamientos que conduzcan a la belleza como si pudiéramos atraparla para decidir que hasta ella queremos llegar.
Sólo hay que consultar cualquier libro de historia del arte. ¿Quienes crearon belleza en el mundo? Nunca aquellos que decidieron crearla. Nunca los que intentaron utilizar el mundo.
La belleza no es un negocio, ni producto de la toma de decisiones aunque el creador pueda manejar su inteligencia a su favor. Eso es lo que hace. Manejar la inteligencia, utilizarla para encontrar nuevas posibilidades y no como el erudito que escribió sobre los golosos, que pretendía recorrer el camino inverso creyendo que podría llegar a la belleza por simple determinación.
Es como el artista que con el paso de los años aún cree que puede seguir creando belleza porque así lo desea. Hay miles de ejemplos, escritores que continúan a costa de sus primeros libros, músicos que se copian a si mismos una y mil veces, gente que olvidó que un día ellos crearon sin planteárselo, hicieron lo único que podían hacer.
De repente llega un nuevo desconocido y pone al descubierto que la belleza no es un camino.
Por suerte así sigue sucediendo aunque creamos que nuestras más valiosas creaciones han llegado tras el constante esfuerzo de todos. Nada más falso. Seguirán siendo los más irreverentes, los más desconocidos, los mocosos, los que nunca tuvieron intención, serán ellos los que nos sigan sorprendiendo.
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