Bares de tapas en Málaga: Antigua Casa de Guardia

Una recomendación frecuente para los que visitan la ciudad de Málaga, y desean conocer bares de tapas, es que se pasen por la Antigua Casa de Guardia que se encuentra en el número 18 de la Alameda Principal (ver más restaurantes de Málaga).

Entrada al bar por la puerta de la Alameda Principal

El bar, a pesar de todo, no se puede considerar como un típico bar de tapas pues fundamentalmente sirven mejillones, almejas de concha fina y gambas, y esto parece muy poca variedad para justificar la “ese” de la palabra tapas. Además su oferta si que encuentra variedad en los vinos, así que lo más acertado sería llamarlo bar de vinos o directamente bodega.

Interior de la taberna con los barriles de vino.

Sin embargo, dada la actual decadencia del vino entre los más jóvenes no parece muy acertado recomendarlo para beber vino pues seguramente muchos no lo visitarían por lo falta de coca-cola y otras bebidas semejantes.
Ahora bien, si alguien deja de visitar la Antigua Casa de Guardia porque no sirven coca-cola probablemente haya acertado en no elegir ese bar pero, ¿qué hace entonces en Málaga?. No voy a negar que a Málaga se puede ir y no comer ni un solo día pescaito frito, ni probar siquiera alguno de sus vinos dulces, ni siquiera una modesta pasa malagueña tiene que entrar por nuestra boca, pero con esa actitud tan alejada de lo que ofrece la tierra nos estaremos perdiendo lo que más han destacado quienes han sabido disfrutar de esta región andaluza.
Yo nunca suelo beber vino pero le puedo asegurar que el moscatel que me tomé en la Antigua Casa de Guardia estaba delicioso. Me gustó más que el Pedro Ximenez que me tomé después y aún más que el vino seco que decidí probar a continuación.

Disfrutando del vino y de los mejillones.

Los precios no son demasiado elevados, si no me equivoco dos copas de vino costaron 2,25 euros (lo puede ver apuntado con tiza en la barra) y un plato de mejillones poco más de 5 euros.
El ambiente es muy agradable, allí se citan quienes deciden tomar unos vinos con gambas o mejillones, o bien quieren comer las voluminosas almejas de concha fina, comerlas crudas con algo de limón. Por descontado que la bebida, o la comida, es sólo la excusa para charlar con los amigos en un ambiente que engrasa las palabras dándoles más fluidez, salvo que varias rondas de vino comience a ejercer el efecto contrario, atrancando las palabras y avisando de que ha llegado la hora de despejarse paseando por la Alameda.

Si lo prefiere puede tomar una cerveza, aunque le recomiendo el vino.

Ciertamente con el moscatel hay que tener cuidado, sobre todo si no se está acostumbrado a beber, pues entra con mucha facilidad y unido al marisco se bebe como si fuese agua fresca.

Mi recomendación es que visite La Antigua Casa de Guardía y que sin importarle demasiado si no suele tomar bebidas alcohólicas pida una copa de moscatel junto a unas almejas de concha fina. Le gustará la bebida, la comida y el ambiente.

Category: Restaurantes y bares

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