Consecuencias de las lluvias en los olivares de Jaén

Acostumbrados a la sequía de los últimos años no creo que muchas personas esperasen el mes de lluvia contínua que hemos tenido. Ver el cielo cubierto de nubes día tras día, la lluvia incesante, incluso alguna nevada, creo que ha colmado todos los deseos de agua que podíamos tener y ahora la esperanza vuelve a ser poder ver el sol y disfrutar de un luminoso cielo azul.
Parece que el tiempo se ha serenado un poco y las previsiones a corto plazo no traen más agua, aunque el invierno tiene por delante casi dos meses y todavía podemos volver a tener días en los que la lluvia nos acompañe desde la mañana a la noche, sin que cese durante la madrugada.
Esperaremos a ver qué sucede pero hasta el momento si que podemos dar gracias a las últimas lluvias ya que los pantanos que en los comienzos de 2009 sólo estaban a un 38% de su capacidad, ahora se encuentran a un 75%. El campo está tan saturado de agua que arroyos que llevaban años completamente secos han vuelto a ver correr el agua en sus cauces.
Sin embargo este cambio de tiempo también ha perjudicado a varios cultivos agrícolas, entre ellos a los olivares.
La cosecha de la aceituna que comenzó los primeros días de Diciembre, o a finales de Noviembre, se vio interrumpida cuando comenzaron las lluvias. La aceituna completamente madura no resiste bien el viento y el agua que sin cesar la castiga día tras día, y así muchas de esas aceitunas cayeron de los árboles.

Olivos con las aceitunas en el suelo.

En la foto superior se puede apreciar como buena parte de la cosecha de los olivos se encuentra en el suelo. Esto no quiere decir que esas aceitunas no se vayan a recoger, pero debido a que el temporal mantuvo detenidas las labores de recolección durante muchas semanas, las aceitunas en el suelo comenzaron a pudrirse. Si bien hasta el momento esa pudredumbre ha sido mínima la consecuencia para el aceite de oliva es la pérdida inmediata de calidad. Así este año vamos a tener dos producciones de aceite bien diferenciadas: la anterior a las lluvias con mayor calidad, y la posterior a las lluvias con inferior calidad.

Campos de olivos, sin cubierta vegetal, que son erosionados por la lluvia.

Los olivares además no están en terrenos que soporten bien largos temporales ya que se encuentran completamente desprotegidos sin ninguna cubierta vegetal, sin el menor rastro de cualquier tipo de matorral que pueda ser un obstáculo para el cultivo rentable de los olivos y por lo tanto sin obstáculo a que el agua arrastre la tierra. La fuerte erosión se puede apreciar en la segunda foto que muestra cómo se forman canales de hasta 50 cm de profundidad con la pérdida notable de tierra fértil.

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Category: Jaén

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