Ecologismo de cartón piedra

Ecologismo
De todos es sabido que en nuestra sociedad mantenemos una serie de mentiras públicas que son consentidas por la mayoría y que jamás son puestas en duda, posiblemente porque se utilizan como vías de escape para liberar la presión que es producida por aquello que genera dichas mentiras y que de otro modo sería insoportable.
Puede que usted piense que mediante la falsedad poca liberación puede existir y es posible que en parte tenga razón sin embargo si usted piensa así se deberá posiblemente a que no le concede la merecida importancia a la estética o a las formas.
Imagine por ejemplo un matrimonio que por la razón que ahora no nos interesa debe de mantenerse unido a pesar de que ni ella lo soporta a él ni él deja de considerarla a ella insufrible un solo día. Según usted, defensor/a de la verdad, esas personas deberían de dar un paso en busca de la liberación y en favor de la ruptura de una relación hipócrita. Sin embargo como ya le he dicho ese matrimonio por la razón x no puede tomar ese camino de la ruptura. ¿Acaso en esta situación aconsejaría usted que fuesen francos desde el desayuno hasta la cena lanzándose miradas de desdén cruzadas con palabras de desprecio en mitad de gestos de hastío?
Pues bien, esto mismo tenemos en nuestra sociedad con todo lo relacionado con la contaminación y la degradación del medio ambiente. En este caso mantenemos una relación imposible entre lo que hemos concebido como progreso y nuestro entorno natural. No podía ser desde luego de otra manera ya que con una mentalidad en la cual nos olvidamos de la colaboración con el medio para pasar a explotarlo está claro que el progreso no podría haber sido más degradante (la colaboración con el resto de especies es un concepto inexistente en toda nuestra historia). Es la consecuencia de haber considerado de manera estúpida y miserable que nos podíamos aprovechar de este mundo y al mismo tiempo salir ganando. ¿Destrozar el planeta y al mismo tiempo salir ganando?. Por increíble que parezca es lo que hemos hecho y lo que seguimos haciendo.
Y en mitad de todo este destrozo surge el ecologismo. ¡Lo que nos faltaba para terminar de arrasar con lo poco verde que aún queda sobre la tierra!.
Ya sé que puede resultar extraño que diga esto pero piense usted un poco en eso que se ha llamado ecologismo y todo lo que lo rodea.
El ecologismo es un invento de la sociedad de mercado lo mismo que Al Gore y su verdad incómoda es un invento de los países industrializados para poder seguir contaminando, pero eso sí, de otra manera y mientras llega esa otra manera posible poder seguir por el mismo camino. Al Gore ha llegado para liberar tensión aunque pudiera parecer que ha hecho lo contrario.
El ecologismo funciona como vía de escape. Se crea un movimiento público para impedir que un mal día se produzca una catástrofe ecológica y la sociedad no sepa cómo reaccionar y de hecho lo haga atacando al capital, a las empresas causantes de la contaminación.
Gracias al ecologismo todos somos culpables de la degradación del planeta, por lo menos eso es lo que se pretende aunque muchos sólo hayan padecido el despotismo contaminante de unos pocos.
El ecologismo aparece en escena con su moderado discurso sobre lo verde. Estableciendo la cota más allá de la cual es irracional hacer peticiones y como cosecha de otoño de este ecologismo tenemos los contenedores en nuestras calles para separar basura o la defensa del lince o el nuevo gusto por la comida ecológica.
No sólo le siguen el juego a los que destruyen el mundo, siendo razonables con ellos, sino que además se apuntan a la moda ecológica, ya saben todo esto de las tiendas donde te venden tejidos de lino como si el lino, siendo lino, fuese algo más que lino, como si tuviese un “no sé qué” por aquello de ser lino ecológico, lo mismo que las naranjas que siendo naranjas son algo más que naranjas,… lo malo del asunto es que el dichoso “no sé qué” sale muy caro y cuando compras una de esas naranjas pagas 3 o 4 veces más que con las otras naranjas rebosantes de los modernos productos fitosanitarios.
Al ecologismo hay que jubilarlo. Ya es hora de poner fin a esta moda de la rapiña. Hay que colaborar con el mundo y no con la industria contaminante, no podemos seguir explotándolo porque ese mundo somos nosotros mismos.
Ya está bien de ser razonable con la contaminación.
Vamos a ver, si a usted le asaltase un loco en mitad de la calle y comenzase a darle puñaladas le parecería muy razonable que se acercase un policía que increpase al agresor diciéndole: “por favor, con moderación”.
En Andalucía no tenemos motivo alguno para esperar al resto del mundo. Manuel Chaves no puede seguir los pasos de Al Gore porque sería una marioneta de las multinacionales de la contaminación.
Comenzar a dejar de contaminar puede ser muy fácil, pero muy doloroso para el bolsillo de unos pocos.
Nada de separar basura sino obligar a que se acaben los envases de los productos (en un próximo artículo entraré en detalles sobre esta propuesta). Tan sólo con esta medida se conseguiría avanzar en la ayuda al planeta infinitamente más que con cualquier otra propuesta que llegue desde las propias empresas contaminantes.
Lo malo de esta tarea es que hemos creado una sociedad decadente y casi esquizofrénica, con el fin de poder hacer negocio hasta con las desgracias creadas para un enriquecimiento macabro y dar marcha atrás, aunque sea para suprimir de nuestras vidas los sinsentidos, puede crear una confusión que necesariamente debería de estar tutelada desde las instituciones para aclarar en todo momento cual es el fin que se persigue.
Yo recuerdo que en mi niñez la leche llegaba a mi casa en una lechera semejante a la que aparece en la foto del enlace. ¿Cuántos cartones de leche y cuánta contaminación para producirlos habría ahorrado yo si hubiese podido seguir utilizando esa lechera? Pero claro las industrias tienen que seguir creciendo, la dirección a seguir da lo mismo, lo importante es que haya más chimeneas, más gente trabajando con máquinas, y podamos decir desde la mayor de las ignorancias que ya no somos tan paletos y no tenemos las uñas llenas de tierra.
Con todo lo dicho se puede comprender que la propuesta de la Agencia Andaluza de la Energía que intenta fomentar el uso del transporte público y del vehículo compartido entre los trabajadores del hospital Virgen del Rocío de Sevilla y el hospital Virgen de las Nieves de Granda suene casi a juego snob.
Tenemos una dependencia absoluta del petróleo y todavía como timoratos seguimos fomentando el uso del coche para los desplazamientos.
En lugar de realizar ese estudio le aconsejaría a la Agencia Andaluza de la Energía que hiciese este otro:
Que proponga que todos los parlamentarios andaluces utilicen exclusivamente la bicicleta para ir a su trabajo y que calculen lo que nos ahorraremos en contaminación con esa propuesta.
A partir de ahí que la Junta comience a fomentar el uso de este transporte nada contaminante y que invierta más en el transporte público como primera medida para obligar a que todos los desplazamientos a los lugares de trabajo se realicen, salvo casos puntuales, en dicho transporte público.

Si estás a favor de estas propuestas y tienes alguna web en Internet sería de agradecer que pusieras un enlace a este artículo.

Category: Crítica social

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