La carnicería de los telediarios andaluces

Canal Sur
Hoy no sucedió nada fuera de lo normal aquí donde vivo. Las mismas personas de siempre pasaron camino de la consulta del médico para sus revisiones periódicas, algunos chavales en bañador se dirigían a la piscina municipal, la vecina preocupada porque una de sus hijas se quiere marchar a Madrid, mi perra ladrándole a los que no les parece que son muy de fiar y el cartero que me dejó la correspondencia del día.
Nada fuera de lo normal, nada como para dar saltos de alegría o para alarmarme.
Sin embargo a estas horas, son las dos menos cuarto de la tarde, ya tengo por seguro que cuando me siente a almorzar y enchufe la televisión el mundo será otro.
En mi casa entrarán gracias a los informativos de Canal Sur las puñaladas traperas de maridos que terminan ahorcándose en un nuevo suma y sigue de lo que han llamado violencia doméstica o de género, los obreros que en contra de su voluntad emprendieron vuelo a veinte metros de altura sin recibir una sola clase antes de su brusco encontronazo con el suelo, la entrega por fascículos de la masacre diaria en Irak, la mención a los asaltos y robos con violencia de los que buscan hacer su agosto en su visita a nuestro país o los que siendo aborígenes de estos parajes tampoco quieren desaprovechar la generosidad de quienes están dispuestos a entregártelo todo por la persuasión de una navaja o una pistola,…
Me siento a almorzar y esa calma que sólo rompía mi perra con sus ladridos ahora queda transformada en una tormenta de sangre, violencia y cuerpos destrozados. Doy gracias por estar almorzando y tener el cuchillo cerca en prevención de que algún talibán fanático hubiese encontrado el sistema de saltar fuera de la televisión. Ya me encontré hace años con la mala experiencia de despertar una noche y encontrar a un ladrón, con cuchillo en mano, delante de mí como para querer volver a repetir semejante trauma.
No puedo negar que todo eso que ahora Canal Sur Noticias tiene por norma entregar en su papilla diaria sucede en el mundo. Me lo creo todo, me creo que esos brazos arrancados una vez pertenecieron a un hombre que acarició a una mujer, me creo que esos hombres que ahora llevan esposados sólo desde su propia desgracia personal han podido asesinar a quien ya no los quería, y puedo creer que todas esas tragedias que separan para siempre a hijos de sus padres, que dejan a personas en la ruina o que condenan en vida a gente que siempre es inocente, suceden y son verdad.
Sin embargo aunque yo me lo creo todo no encuentro, en ni una sola de esas noticias, la necesidad de que cada día aparezcan en Canal Sur.
Diría aún más.
Aparentemente esas noticias podrían parecer reflejar un interés por el ser humano y sus desgracias. Se podría tener la tentación de calificar a Canal Sur Noticias de telediario humanista y sin embargo eso sería una falsedad.
….
Inciso
Acabo de terminar de almorzar y no me equivoqué. El comienzo de las noticias ha sido fiel a la tradición. Desde los cuerpos carbonizados que tienen que identificar en un accidente de avión a un niño que ha quedado ingresado con traumatismo craneal tras una caída. En medio de estas dos noticias una decena más del mismo tono.
….
Como decía, realmente el humanismo está ausente de las noticias de Canal Sur. Esa gente que aparece en las noticias estampada en el suelo como si fuesen tomates maduros caídos de la mata no interesan a nadie. Son personas sin nombre y sin historia, gente que tiene el triste mérito de dar el salto a la televisión poco después de darlo desde el andamio.
Esa es gente que no interesó en vida y que en su muerte tan sólo forma parte de un desfile de vísceras que tiene como misión seguir insistiendo y promoviendo la creación de un mundo cruel.
Nadie puede negar que esas tragedias seguirían sucediendo en el mundo aunque no nos interesásemos en ellas. La gente sin más remedio seguiría muriendo pero, ¿cómo podemos transformar todo eso en la cantinela diaria de lo que nos llega del mundo?.
Yo no soy técnico en Seguridad en el Trabajo, nada puedo hacer por esos albañiles que caen como frutos maduros de otoño. ¿Acaso desde Canal Sur quieren advertirme para que evite pasar cerca de cualquier obra?.
¿Qué sentido tiene esa visión diaria dedicándole minutos y minutos a todas las matanzas que se producen en el mundo? ¿Qué utilidad puede tener para mi perra que le ladra a los que pasan por mi calle, a mi vecina preocupada por su hija, a los que visitan al médico en busca de consuelo? ¿Qué utilidad tiene todo eso para mí?. Hablo de utilidad, utilidad, no hablo de sentimientos, de horror, de empatía,… y no hablo de todo esto porque si desease tragedias en mi vida ya me encargaría yo de tenerlas sin necesidad de Canal Sur.
¿Quieren advertirme desde Canal Sur para que me vaya preparando para el Juicio Final? ¿Quieren acaso que confeccione un listado de muertos para que interceda ante San Pedro?
¿Me mencionan a Pepa que murió abrasada en Málaga, y a la que jamás conocí, por algún motivo especial?
Esas noticias de Canal Sur son en definitiva una burla, el mayor desprecio a las víctimas, una utilización de los muertos para entretenimiento.
¿Acaso creen en Canal Sur que por llevar un contador diario de las mujeres asesinadas por sus maridos estos dejarán de matar? Sabemos que no es así y que como mucho pueden contribuir a enseñar modelos de conducta. En cuanto a las mujeres maltratadas deben de existir medios más eficaces para ayudarlas que esas noticias que funcionan como propaganda para sus maridos.
Manejar de manera tan miserable el sufrimiento de otras personas me parece canalla.
Me revuelvo dentro de mí cada vez que escucho a un sinvergüenza decir que la gente tiene derecho a estar informada intentando justificar la publicación de una fotografía de una mujer descuartizada o el vídeo de una familia llorando a su hijo muerto.
Cuando he visto que en algún funeral los allegados expulsaban a gritos a los periodistas mientras el locutor de turno los criticaba por incívicos yo mismo llamé de manera muy poco cívica al periodista.
Debe de regresar el respeto al ser humano a las noticias de Canal Sur y en este programa de una vez deben de tener claro que su misión no puede ser la de prepararnos para la hecatombe. Cuando llegue nuestro final, y en verdad sea inevitable, todos sabremos colaborar ya que esto es lo único sensato que se puede hacer cuando ya no hay más opciones posibles.
Señores de Canal Sur hagan el favor de cerrar de una vez la sección de carnicería de sus noticias. Es una indignidad lo que están haciendo.

Category: Crítica social

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