La Junta de Andalucía recomienda leer las etiquetas

| 18/10/2007 | 0 Comments

Etiquetas de los productos
Esa es la recomendación que el Consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, y la titular de Gobernación, Evangelina Naranjo, dieron a los asistentes en la presentación de unas jornadas que se han denominado “Un consumidor bien informado es un consumidor seguro”.
Lamentablemente, a pesar de que no se puede ver mala intencionalidad en promover la lectura de etiquetas, lo cierto es que ese tipo de recomendaciones lo único que consigue es ocultar el verdadero problema que se esconde detrás de la estafa a los consumidores.
Es evidente que ciertos datos deben de aparecer en el etiquetado de todos los productos, esto es deseable y necesario, por ejemplo en cualquier alimento envasado debe de constar su fecha de caducidad o sus ingredientes, sin embargo esto realmente no plantea demasiados problemas ya que también es de interés de las empresas productoras que sus alimentos no se presenten en mal estado con una falsa fecha de caducidad o que no se correspondan con lo que el consumir espera de ellos.
Es posible que en el caso de los ingredientes si se puedan dar más casos de engaños, por ejemplo utilizando alimentos de inferior calidad para obtener un mayor beneficio (aceite refinado en lugar de aceite virgen) y en estos casos por mucho que se lea la etiqueta poco se podrá sacar en claro.
De todas maneras ese tipo de engaños siguen siendo los menos importantes.
La cuestión fundamental que no llegan a entender, o prefieren olvidar, ni Evangelina Naranjo ni Gaspar Zarrías es que cuando alguien compra cualquier producto, en multitud de casos, no se está “dejando llevar” por lo que está escrito en la etiqueta sino por una publicidad hipócrita y manipuladora que transforma vulgares y corrientes productos en otros con propiedades casi milagrosas. El verdadero engaño por lo tanto queda fuera del etiquetado o forma parte de él como si fuese sólo algo ornamental.
Es inaceptable por ejemplo que se intente vender alimentos con propiedades como si pudieran salvarnos la vida, que mantendrán a nuestros hijos sanos y alejados de todas las enfermedades (alimentos en cuyos anuncios se menciona de manera implícita que sólo las buenas madres los compran), yogures que por arte de magia transformarán al ser más horrible en el más bello ya que lo bueno que hacen por dentro se ve por fuera, los productos que van diridos a un público joven y que se presentan como necesarios para sentirse bien integrados y para poder alcanzar la felicidad,…. En definitiva se trata de una publicidad totalmente engañosa, mal intencionada y manipuladora que se olvida de la realidad de cada producto para pasar a inventarse un mundo paralelo con propiedades y virtudes ajenas por completo a lo que dichos productos pueden ofrecernos. Un mundo en el que cada objeto de consumo siempre es algo más y siempre contribuye de manera activa y directa a la felicidad del comprador.
Usted mismo conocerá toda esa publicidad que considera a los consumidores como deficientes mentales y que de forma machacona e insistente, una y otra vez y por diferentes medios, crea un entorno del cual es imposible escapar que condiciona la vida de muchas personas.
Por lo tanto yo les pediría tanto a Gaspar Zarrías como a Evangelina Naranjo que abordasen el verdadero problema. Un consumidor bien informado puede que sólo sea un consumidor bien manipulado, por esto mismo es necesario poner fin a toda esa inaceptable manipulación que rodea a los productos de consumo. No todo puede ser aceptable con tal de vender más porque estamos siendo víctimas de nuestras propias mentiras.

Category: Crítica social

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