Óxido y lejía en Córdoba, de la modernidad a los romanos

No sé si será un síntoma de la postmodernidad, o tal vez se trate de una forma muy diferente de entender el arte, lo cierto es que el pasado viernes visitando la ciudad de Córdoba me encontré con dos maneras bien diferentes de poner al día la parte más visible de la ciudad.

Hotel AC Córdoba Palacio
En el parque de la Victoria, justo donde termina la Avenida del Conde de Vallellano que sirve de entrada para los visitantes que llegan de gran parte de Andalucía, se encontraba un antiguo hotel Meliá, bastante desfasado y nada atractivo, que fue demolido recientemente. En ese mismo espacio se ha inaugurado el hotel AC Córdoba Palacio que se ha convertido en el nuevo recibidor de los visitantes de esta ciudad. Esta misión añadida del hotel se debe únicamente a su emplazamiento ya que es de los pocos que no pueden pasar desapercibidos para el visitante. Aceptando esa atribución no buscada por parte del hotel, lo que podríamos pensar es que en Córdoba no se recibe con buen gusto a los que llegan de fuera, sin embargo el carácter de los cordobeses nos llevaría a pensar que esto no es cierto. ¿Entonces qué hace ese edificio en un lugar tan destacado?.
Por su forma el hotel no pasa de ser muy discreto. Se nota que la intención era que pareciese moderno, o tal vez lo sea, por esos ventanales que están situados fuera de lugar y con tamaño tan poco proporcionado. Ya puestos en la línea de la modernidad podríamos intentar entender qué sentido tiene esa plancha metálica calada que reviste al edificio y que se encuentra completamente oxidada. Parece ser que la intención era conseguir esos tonos de herrumbre en toda la cubierta (no es que se les olvidase contratar a los pintores).
Tal vez en la maqueta el resultado estético fuese bueno, pero visto ahora en lugar de un hotel más bien parece una nave industrial en desuso o un edificio abandonado y en estado ruinoso.
No le niego al edifico un fuerte carácter propio, eso tal vez le ayude en un futuro a tener defensores de su estética, sin embargo el edificio es realmente feo. No tiene vuelta de hoja, tanto por su forma como por esa muy poco afortunada chapa oxidada que lo recubre, que posiblemente resultase atractiva en un hotel con formas más llamativas, este edificio es uno de los más horribles de Córdoba.

Puente romano en Córdoba
No muy lejos de allí, caminando en dirección a la Mezquita, me encontré con una mentalidad opuesta en la restauración, que está a punto de concluir, del puente romano y la torre de la Calahorra.
Si en el edificio moderno del hotel AC se ha buscado crear arte a base de óxido, en el puente y la torre se han pasado “aplicando lejía” (es evidente que no será ese el producto utilizado pero tanta blancura contrasta como si fuese una mancha producida por la lejía en una prenda de vestir). Han quedado tan inmaculadamente blancas sus piedras que más que restauradores parece que hubiesen contratado a una legión de limpiadoras con sus botellas de lejía tres sietes. Además el ensolado del puente y esos faroles que le han añadido, unido a su restauración de daños y limpieza absoluta, han creado un nuevo monumento que cuesta creer que sea de origen romano. Más bien parece que lo construyeron el año pasado.
Lo nuevo intenta parecer viejo a base de óxido mientras que lo viejo se queda como nuevo a base de intensas frotaciones con lejía.

Category: Córdoba

Comments (1)

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  1. Daniel dice:

    Como cordobés estoy totalmente de acuerdo con tu opinión. Un desastre, pero en fin…

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