Precio de los billetes de los trenes AVE

En Andalucía tenemos la fortuna de vivir algo más de 8 millones de personas y sin embargo más de 800.000 personas tienen la desgracia de encontrarse en una situación de desempleo. Otra manera de visualizar esos resultados es que más de un 13% de las familias andaluzas tiene a todos sus miembros en paro.
Esa es una situación no sólo preocupante sino que hay que considerarla ciertamente como grave pues quien padece el desempleo no sólo forma parte de esa cifra de 800.000 personas sino que tenemos que sumarle todos aquellos que dependen económicamente de esos parados y los que se ven afectados por la mala situación económica de estas personas que ya no pueden realizar compras, de ningún tipo, con demasiada alegría o desprendimiento.
Por lo tanto lo que si nos interesaría saber es a cuántas personas afecta el paro en Andalucía y no sólo el número de parados. Esa cifra seguramente supere los dos o tres millones de personas que de manera directa o indirecta se ven afectados de manera notable por esta mala situación económica.
Parece además que sólo hay un camino para salir de esta crisis: tenemos que ser como los países más avanzados y tenemos por lo tanto que hacer lo que ellos hacen. Debemos tener al mismo tiempo los mejores hospitales, las mejores carreteras, los mejores trenes,… porque de otra manera no entenderíamos para qué trabajamos tantos otros andaluces que no formamos parte de las listas del paro.
Ahora bien, ¿realmente ese futuro que nos muestra Alemania, Reino Unido, Estados Unidos,… es el único destino deseable?.
Yo me niego a creer que esto tenga que ser así y sin embargo nuestros políticos parece que lo único que saben hacer es rezar para que las multinacionales se instalen en nuestro territorio o se dedican a darle subvenciones a empresas que producen para un supuesto progreso que se está cargando el mundo.
Cuando desde algunas regiones de España se critica a Andalucía de una manera ignorante y miserable rechazando nuestro atraso tecnológico, el elevado porcentaje de paro que nos afecta, o las ayudas que se ofrecen a desempleados del sector agrícola, lo que están haciendo en verdad esas personas es reconocer su enorme complejo de inferioridad que sienten cuando son conscientes de la distancia que les separa, en todos los campos, de esos otros países mucho más avanzados. Aunque también hay que reconocer que nuestros propios políticos sienten ese mismo completo y como consecuencia los ciudadanos padecemos una tiranía irracional que lo único que consigue es perjudicar nuestras vidas.

¿Acaso tendríamos que tener en la costa de Cádiz nuestro propio Cabo Cañaveral lanzando cohetes espaciales a Júpiter para sentirnos dichosos de la tierra donde vivimos? ¿Deberíamos tal vez de convertir Granada en una ciudad de rascacielos como si tuviésmos aquí nuestro propio Manhattan granadino para creer que entonces si lo estábamos haciendo bien?
Comprendo que no hay una manera fácil de escapar de este progreso y comprendo también que el dinero es el que manda y si un padre de familia tiene oportunidad de trabajar en una fábrica de armamento lo verá como una bendición del cielo si lo compara con estar en el paro.
Este progreso esclavizador nos niega nuestro derecho a decidir. Si podemos ganar 1000 euros al mes en lugar de 500, ni lo dudaremos. Si en lugar de 1000 nos pueden pagar 2000 bendeciremos a quien nos los pague y si alguien se atreviese a hablar mal de esa empresa que hace posible nuestro nuevo coche, nuestro nuevo piso o nuestras vacaciones de verano, recibiría todo nuestro desprecio, eso como mínimo.

¿Cómo podemos criticar, dicho lo anterior, a los rapidísimos trenes AVE?
No hay manera de hacer una crítica de esos trenes esperando no ser criticado al mismo tiempo como cavernícola que quiere volver a la prehistoria.
Desde luego no es que yo tenga el especial gusto de criticar estos trenes que sin duda, como medio de transporte colectivo, me parecen un avance mucho más acertado que apoyar la fabricación de coches.
Sin embargo los trenes AVE se han instalado en Andalucía ignorando por completo esas estadísticas que mencionaba al principio de este artículo.

Trenes AVE, sin puertas para la mayor parte de andaluces.

¿Para quiénes funcionan esos trenes?
Pues yo diría que los trenes AVE que tanta publicidad han recibido y siguen recibiendo, de los que tanto se habla, que son el orgullo español y que sirven para que seamos ejemplo para los grandes países más avanzados, están ahí, en cada una de nuestras estaciones que disponen de vías para la alta velocidad, esperando únicamente a un pequeño porcentaje de andaluces con unos ingresos medios mensuales que superan, con mucho, a lo que ganan la mayoría de quienes viven en Andalucía.
Me pregunto entonces para quiénes trabajamos los andaluces. Por qué los avances tienen que beneficiar a un sector muy pequeño de nuestra población y para un porcentaje mucho mayor sólo hay ”limosna” en forma de ayudas que intenten no convertir su desgracia económica en tragedia.
Un billete de tren entre Córdoba y Sevilla para los trenes AVE, en clase turista, tiene un precio aproximado de 32 euros. Dicho así no parece tan caro. Cualquiera puede gastarse ese dinero. Cierto.
Pero, ¿cualquiera que viaje a diario entre estas dos ciudades puede gastar a diario 64 euros? Ahí la cantidad de personas que podrían asumir ese gasto se reduciría de manera más que notable.
Incluso considerando posibles descuentos por compra anticipada, etc, el precio seguiría siendo excesivo.
Tenemos por lo tanto unos trenes que muchos andaluces los utilizarán como si se tratase de sus “vestidos de domingo”.

Uno de los modernos trenes en espera de pasajeros.

Para apreciar mejor el precio de los trayectos en AVE vamos a tomar como ejemplo un recorrido con más kilómetros.
Entre Sevilla y Barcelona, un billete de ida y vuelta en clase turista le puede costar en torno a 280 euros.
¿Se imagina la cantidad tan grande de parejas andaluzas que pueden planear ese viaje para pasar un fin de semana en Barcelona?. Gastarse sólo en el viaje 560 euros (unas 90.000 de las desaparecidas pesetas) no parece que esté al alcance de muchos.
¿Para qué queremos entonces esos trenes AVE? ¿Por qué en lugar de trenes que sólo pueden pagar unos pocos no disponemos de otros que si sean de más ayuda en la vida de muchos?.

Los trenes Avant llegaron para democratizar un poco la alta velocidad, así por ejemplo el trayecto entre Córdoba y Sevilla en lugar de costar 32 euros (AVE) le saldría por unos 16 euros. Aunque claro, ¿cuántos trenes Avant circulan entre Sevilla y Madrid, o entre Sevilla y Barcelona? Ni uno solo.

Perdemos cuando los trenes son para unos pocos y no para todos.

Es necesario que la Alta Velocidad no sólo esté funcionando para la Alta Sociedad. Que Andalucía no esté conectada con trenes Avant o cualesquiera otros similares  a “coste reducido” no sólo nos perjudica a los andaluces cuando tenemos que viajar sino que nos perjudica cuando dejamos de recibir turismo que no está dispuesto a pagar los precios excesivos de los trenes AVE.

Category: Crítica social

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