¿Qué hacemos con la abuela? (Ley de dependencia)

En la actualidad ser un anciano/a está completamente devaluado, ya no merece la pena llegar a edades tan Ley de dependenciaavanzadas esperando una recompensa acorde con la palabra jubilación y es que ésta se ha convertido en una extraña espera en la cual uno se ve mal-manejado y sin posibilidad de cambiar ese breve futuro.
Sin embargo un par de siglos atrás llegar a la ancianidad tenía sus recompensas,  los ancianos eran las personas que más conocimientos podían ofrecer a la comunidad y por lo tanto eran los que siempre resultaba oportuno consultar para evitar las estupideces propias de la juventud inexperta. En esta situación es fácil imaginar que algunos ancianos encontrasen muy gratificante que la comunidad tuviese en cuenta sus opiniones y por lo tanto su integración natural en la sociedad era consecuencia del propio valor personal que era reafirmado en cada nueva consulta. Con los ancianos y su conocimiento de la vida se aseguraba, aunque supongo que no siempre, evitar errores fácilmente evitables. Era tan natural asimilar que la vejez traía la recompensa de la sabiduría que incluso para representarla a ésta se ha recurrido siempre a la imagen de un anciano de blancas y largas barbas.
Ahora sin embargo los ancianos ya no son lo que eran,  forman el grupo de parkinsonianos desmemoriados devoradores del arcoiris de medicamentos.
A pesar de esto sería erroneo considerar que los ancianos estén sobrando puesto que aceptando que para muchos pueden ser una pesada carga para otros son la fuente de sus ingresos diarios.
Respecto a que los ancianos pueden ser una molestia a las pruebas me remito, a las que usted mismo/a puede conocer en su entorno cercano. Vamos a ver, ¿acaso usted no conoce a los “ancianos pelota de boley”?. Este tipo de anciano/a se ve a si mismo como la pelota de voley que nadie quiere que caiga en su propia casa. Unos hijos la lanzan contra los otros y así va dando tumbos, de casa en casa, saliendo siempre despedido como si a todos los hijos les quemase entre las manos su anciano padre o madre. En el mejor de los casos estos ancianos irán pasando de casa en casa, por cortas temporadas para hacer el trance más soportable, hasta que un día uno de los hijos ponga demasiado entusiasmo en su “lanzamiento” y el anciano salga revotado a la residencia más cercana. También tenemos infinidad de casos en los que nada más cae la pelota en campo de los hijos, en el primer lanzamiento, mandan al abuelo a una órbita bien lejana. Parece ser que el cariño es absolutamente incompatible con las resposabilidades familiares ya que éste se pierde nada más que se vislumbra esa nueva dependencia de los padres.
No tenga en cuenta usted los motivos de los hijos, aquí ellos no son los protagonistas. Los motivos de todos ellos no me cabe ni la menor duda de que estarán justificados hasta en lo inverosimil sin embargo esos motivos resultan un tanto patéticos cuando lo que se busca siempre, de una u otra manera, es librarse de quien hizo posible su existencia.
Profundizando un poco más en la imagen que hemos creado del anciano actual lo que no puedo entender es de dónde sacamos que una persona, después de haber luchado durante toda su vida para salir adelante, de haber pasado por los amores de juventud y por los problemas típicos de esa edad, de haber descubierto el significado de la vida en el hijo recién nacido o de haber encontrado la realidad de su futura muerte en los padres ya fallecidos, de repente se convierte en alguien que sólo sabe estar sentado esperando que llegue el día en el que el médico por fin le deje en paz y no le vuelva a recetar más medicamentos. Una persona de edad avanzada puede estar cansada y hasta desmemoriada, pero nadie se vuelve tonto de la noche a la mañana simplemente por ser anciano. La ancianidad es absolutamente falso que sea sinónimo de enfermedad y demencia senil. ¿No será más bien que a los ancianos no les dejamos otra posibilidad y se convierten en aquello que a nosotros nos interesa?.
En apariencia muchos ancianos aceptan su estancia en una residencia como si fuese agua de Mayo. De nuevo podríamos dar mil razones a favor de las resindecias sin embargo me permito mencionar que pocas cosas se parecen más a un destierro que la marcha de la propia casa para ir a la casa de nadie sin que la vida pueda ofrecer ya mucho. Aunque más bien se podría considerar que no es la vida la que tendrá que ofrecerte a ti sino tú a la vida (de los demás).
Un anciano, a pesar de su decrepitud, es uno de los grandes motores de la economía. Es “fantástico” el partido que podemos sacarle a personas que son tan minusvaloradas. Piense tan sólo en la cantidad de gente que pueden vivir gracias a los ancianos. Los cebamos de medicamentos como si fuesen ocas tragando maiz por un embudo para alegría y bienestar de todo el sistema sanitario (gracias a la mala salud de unos, otros la tienen excelente), los mandamos a residencias que son fuente de trabajo para multitud de personas, incluso gracias a ellos y al Imserso los hoteles ya no tienen temporadas bajas tan duras,… y al final después de asegurarnos que hicieron testamento (y que nos favorece), que será uno de los pocos momentos en los que nos conmueva su situación, les damos una palmadita en la espalda diciendo:”vives como un rey/reina en esa residencia, ya me gustaría a mí estar viviendo así”.
A pesar de esto nadie tiene en cuenta a los ancianos, como no sea para hacer negocio con ellos. Hoy día vale más la opinión de un mocoso experto en la playstation y el tuneado de coches que todo lo que un anciando pueda decirnos. Será por eso que de manera absurda y sorprendente no hemos avanzado ni un solo milímetro en todo lo que hace referencia a nuestra vida como personas y si como muñecos manejados por la economía de mercado. Somos especialistas en las mil inútiles funciones de los nuevos teléfonos móviles y al mismo tiempo tenemos un analfabetismo completo en todo el abecedario de las relaciones personales.
No digo con esto que la solución de los males de nuestro mundo esté en considerar la opinión de los ancianos, simplemente digo que “está muy feo” lo que estamos haciendo con las personas mayores. El final de nuestras vidas debería de ser una despedida más respetuosa.
Desde la Junta de Andalucía llegan noticias que pueden ser esperanzadoras para mejorar la situación de las personas dependientes, esperemos que así pueda ser:
– Para reforzar el Sistema de la Depencia, Igualdad concederá 14,6 millones a los Ayuntamientos.
– La Junta de Andalucía tiene intención de crear casi 400 puestos de trabajo para el sistema de atención a personas dependientes.
– Igualdad garantiza la puesta en marcha de la Ley de Dependecia y aumenta un 18,85% su presupuesto.

Category: Crítica social

Comments (5)

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  1. Txomin dice:

    Muy bonita la ley de Dependencia… en Andalucía y sobre todo en las zonas rurales no se esta aplicando. Es otra ley con fines electoralistas de este gobierno que no tiene ninguna aplicación real; mi caso: mi madre 68 años, grado reconocido de invalidez del 83%, en silla de ruedas y conviviendo con mi padre con el 70 % de invalidez; resultado: dos veces denegada la asistencia. Causa/razón: ninguna (suprimido el silencio administrativo)

  2. Jesús dice:

    Hola.
    En cuanto a la ley de dependencia creo que esto es un engaño.
    Hace 4 meses vinieron de la Junta “un chaval joven” para ver el grado de minusvalia de mi suegra.
    Esta mujer, padece Alzehimer en un grado muy elevado (vaya es una “planta”, y dependiente al 100%).
    Por ahora no nos han contestado en nada de nada, y pienso que no nos van a contestar. Mi mujer, como hija única debe de atender a su madre (y tb a su padre mayor e impedido), pero creo que la Junta de Andalucia y este gobierno, se está quedando con el pueblo. Han sacado una “ley” para ayudarnos, pero realmente no tenemos respuestas por parte de la administración.

    Es mi opinion. No soy ni del PP ni del PSOE o pertenezco a ninguna afiliación política. Tan solo soy un ciudadano que pago mis impuestos (y pago el sueldo de ellos).

  3. Nana dice:

    Yo también estoy esperando para cuidar a unos anacianos, y dicen que va pa largo el papeleo, además me parece que no me dejan darme de alta en otro trabajo..Osea hasta que no me manden a cuidar , no puedo darme de alta en otro trabajo y hasta que no me envien con los ancianos tengo que morirme de hambre? Porque ahora estoy con ellos que necesitan y apenas me pueden dar 5 euros de vez en cuando. Basta ya.

  4. alejandra dice:

    yo diria que a los ancianos tenemos que darles respeto porque ya estan grandes y no pueden vivir más tiempo si no los queremos por eso se meresen mucho respeto un anciano es algo muy valioso en la vida

  5. Accidente laboral dice:

    ¿Un niño de 12 años no es dependiente de su madre separada?¿Quién le prepara la comida?¿Quién lo acompaña?¿Quien lo educa?

    ¿Y un trabajador que tuvo un accidente laboral y lleva 10 años viviendo de su madre?

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